Sistemas de riego
El fallo de riego más habitual que vemos aquí es la programación.
Una instalación de riego está enterrada, funciona a las seis de la mañana y, mientras va bien, no hay motivo para mirarla. También es donde empiezan la mayoría de los problemas de los jardines en esta isla.
Aquí los jardines suelen regarse demasiado a menudo y durante muy poco tiempo. Diez minutos cada mañana mojan los primeros centímetros de tierra y nada más, así que las raíces se quedan ahí, donde más calienta y antes se seca. La planta tiene buen aspecto mientras dura la rutina. Luego falla un programador, o no hay nadie en la casa durante quince días en agosto, y un jardín que en junio parecía perfectamente sano se pierde en una semana, porque nunca enraizó lo bastante hondo para sobrevivir cuando le falta el agua.
Regar con menos frecuencia y durante mucho más tiempo consigue justo lo contrario. Es el cambio más barato que se podría hacer en la mayoría de los jardines de aquí.
De dónde viene su agua
Agua de cuba
Cada litro tiene un precio, así que cada litro que se ahorra es dinero que no se gasta. Aquí es donde antes se amortiza la eficiencia, y donde encontramos las mayores reducciones: casi siempre en la separación entre goteros, en tiempos de riego programados hace años y nunca revisados, y en fugas que nadie ha buscado.
Una fuga que nadie buscaba. En una propiedad recién terminada, cuyos propietarios compraban el agua por cubas, había zonas del césped con mal color y húmedas en la superficie. Bajo el tepe, la tubería principal se había partido: un fallo de instalación de hacía meses que perdía agua cada vez que se ponía en marcha el riego. Lo arreglamos en una tarde. Lea la historia completa →
Agua de pozo
El agua es suya, así que el coste es la electricidad, el desgaste de la bomba y el propio acuífero. El gasto real es la sobreexplotación, y se nota años después: pozos que funcionaron bien durante una década empiezan a salinizarse.
Agua de red
Con contador y previsible, hasta que llega una restricción por sequía y el jardín tiene que sobrevivir con menos agua de la prevista en su diseño. Una plantación adaptada a este clima lo aguanta.
Aguas grises
Algunas casas ya las recuperan. La mayoría de las que podrían no lo hacen: la decisión de fontanería se tomó durante la obra y nunca se revisó. Donde ya existe un sistema, aprovecharlo bien para el riego es casi agua gratis.
Aquí el agua llega en camión cisterna, de un pozo o de la red, y las tres tienen un coste. Gastar menos significa menos cubas, una factura más baja y un acuífero que dura.
Qué cambiamos
Líneas de goteo y goteros para parterres, árboles jóvenes y frutales, donde se trata de perder la menor cantidad de agua posible por evaporación o escorrentía. Aspersores donde un césped necesita de verdad una cobertura uniforme en una zona abierta, y que hay que revisar, porque las boquillas se atascan y el ángulo de giro se desajusta. Filtros, que son la pieza que falla y que nadie revisa, colocados en el colector de válvulas para retener los sedimentos antes de que lleguen a la línea. Programadores que dividen la instalación en sectores y se ajustan según la lluvia y la estación. Y acolchado y trabajo del suelo, que reducen la evaporación.
Todavía no hemos visto una instalación que no se pudiera mejorar. Normalmente el ahorro viene de tiempos de riego programados una vez y nunca ajustados, de filtros que nadie ha abierto y de agua que va a parar donde no crece nada, más que de equipos nuevos.