Cuando nos hicimos cargo de un jardín por encima de Cala Tarida, algunas de las palmeras canarias ya estaban muertas, y desde hacía tiempo.
El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) lleva dos décadas extendiéndose por Baleares. Ataca a la palmera canaria (Phoenix canariensis) por encima de cualquier otra, y cuando una palmera canaria se ve mal desde el suelo, el daño ya está hecho: las larvas llevan meses alimentándose dentro de la copa y la copa está hueca por dentro.
Lo que encontramos
Al podar las palmeras que habían sobrevivido, encontramos picudos muertos en las copas. La plaga ya estaba en el jardín. Desde el suelo no se veía nada que lo indicara.

Lo que hicimos
Tratamos las palmeras supervivientes, las incluimos en un programa de seguimiento y las podamos como es debido, en el momento adecuado: los cortes frescos liberan las sustancias volátiles que atraen al picudo, y podar en la época del año equivocada atrae justo lo que se quiere evitar.

Qué hacemos distinto en las plantaciones nuevas
Donde plantamos palmeras nuevas, plantamos Washingtonia. En general, el picudo las deja en paz. Tratamos una Phoenix canariensis ya establecida porque ya está ahí y merece la pena conservarla. No plantamos palmeras canarias nuevas.

Si tiene palmeras canarias, hay que revisarlas periódicamente, con un calendario fijo, no cuando algo empieza a verse mal. Para entonces, lo habitual es que toque retirarlas, no tratarlas.
Especies en este artículo
- Palmera canaria (Phoenix canariensis)
- Palmera Washingtonia (Washingtonia)